Bebés bilingües: Un super poder de la vida real.

Bebés bilingües: Un super poder de la vida real.

En nuestro país el idioma oficial es el español y a pesar de esto según datos del INEGI 7 millones 382 mil 785 personas de más de 3 años hablan una lengua indígena, muchas de las cuales seguramente hablan también español sin contar a quienes hablan algún otro idioma como resultado de matrimonios entre personas de diferentes culturas, convirtiéndonos en un país multilingüe dando como resultado bebés que aprenden dos o hasta tres idiomas , por cierto no hay que olvidar a nuestros paisanos que viven en Estados Unidos en donde la población hispanohablante asciende a más de 58.2 millones de personas

Sabiendo esto ¿Alguna vez te has preguntado cómo es que un bebé puede aprender varios idiomas sin que esto le afecte al ir creciendo? En este artículo explicaremos cómo es esto posible. Antes aclararé que llamaremos bebés bilingües a los pequeños que nacen en una familia en la cual convive con dos o más idiomas a la vez o que en su defecto aprenden una segunda lengua antes de los tres años, una vez aclarado este punto comencemos.

Cuando la gente afirma que los bebés son como un lienzo en blanco no se equivocan ya que vienen al mundo sin un sistema lingüístico de comunicación, sin embargo, son capaces de desarrollar un sistema de comunicación innato basado en procedimientos no verbales que más tarde serán sustituidos gradualmente por un sistema lingüístico, pero para que esto suceda, es necesario que el bebé desarrolle ciertas habilidades innatas previas que veremos a continuación.

A nosotros como adultos que hablamos un solo idioma es difícil aprender la pronunciación correcta de un idioma nuevo, probablemente debido a que tenemos movimientos articulatorios completamente establecidos y reforzados a través de los años de práctica, pero, en los bebés no ocurre lo mismo Una vez que el bebé nace y crece lo suficiente, comienza a balbucear, este balbuceo lejos de ser un idioma compartirá algo con él en el futuro y es la producción de sonidos (fonemas). Si bien en sus primeros meses de vida no crea sonidos diferenciados de un idioma en particular, crea sonidos “universales” (cuyo objetivo es entrenar y fortalecer todos los órganos articulatorios y fonadores) los cuales tienen el potencial de convertirse en sonidos de cualquier idioma, entre más siga practicando y escuchando estos sonidos, más lo irá haciendo mientras que los sonidos que deje de escuchar y practicar se irán perdiendo. De esta manera aprende a articular los sonidos de el o los idiomas con los que convive.

A parte de la articulación, otra habilidad importante es la capacidad de discriminar auditivamente los sonidos de un idioma. ¿Te ha pasado que escuchas una canción en inglés, pero en vez de poder reconocer las palabras que dicen tu solo escuchas un sinfín de sonidos que no sabes bien en donde inician y en donde acaban? Esto es debido a que nosotros como adultos ya tenemos un mapa acústico definido de los sonidos de nuestro idioma y nos cuesta reconocer uno nuevo, pero para nuestros pequeños bilingües eso no es un problema dado que nacen con la capacidad de reconocer y diferenciar sonidos de todos los idiomas, algo que si no se estimula se empieza a perder alrededor de los cinco meses de edad, claro que se puede desarrollar un nuevo mapa acústico una vez que crece, pero será más difícil.

Una vez que el bebé ha preparado sus órganos articulatorios (lengua, labios, paladar etc.) al crear un sinfín de sonidos y mezclas utilizando todo su aparato fonoarticulador además de construir el mapa fonológico de su idioma materno o idiomas, procederá a imitarlos y poco a poco estará listo para desarrollar su lenguaje reflejado en un idioma o más.

Es importante enfatizar que la adquisición del lenguaje en el bebé es un proceso continuo e indiferenciado: el niño incrementa progresivamente la complejidad y el inventario de los elementos de cada componente lingüístico, en palabras más sencillas el bebé adquiere el lenguaje de manera desorganizada partiendo desde lo más sencillo hasta lo más complicado tanto en la producción del lenguaje como en la comprensión.

Se ha observado que los bebés que crecen en ambientes bilingües aprenden palabras sin respetar idiomas, tal vez la primera palabra de un niño que crece en una casa en donde se habla español y mixteco pueda ser en español, la segunda en mixteco y la tercera en español, esto debido a que no identifica que existen diferentes idiomas, pero, llegará un punto en el cual se dará cuenta que un significado puede tener dos o más significantes. Lo explico: una palabra o signo lingüístico tiene dos componentes, el significado y el significante.

El significado se refiere al concepto que tenemos en la mente sobre un objeto (sabemos que una vaca es grande, tiene cuernos, tiene manchas y da leche), por otra parte, el significante es la forma material que tiene un signo y puede ser una serie de sonidos /b/a/k/a/, una serie de grafías VACA o una imagen. Por lo cual cuando un bebé aprende una nueva palabra para referirse a algo(agua) lo más probable y rápido es que descubra que esa misma cosa puede ser nombrada con otra palabra (water en inglés).

Gracias a este proceso el bebé irá aprendiendo un amplio repertorio de palabras las cuales utilizara de manera aleatoria y mixta lo que a veces puede llegar a provocar que el niño no entienda cuando debe hablar uno u otra palabra en cierto idioma pero no se preocupen ya que esto lo aprenderá al paso del tiempo de acuerdo a su contexto, por ejemplo un niño crece en un ambiente en el cual se habla inglés y español, este niño estando con sus padres caminando con por la calle ve un perro por lo cual para indicarle a sus padres que vean al perro dice: “dog” a lo cual ellos entienden y voltean a ver al perro. Otro día este mismo niño está en su jardín de niños, en el cual se habla únicamente español, ve por la ventana pasar a un perro y para comunicarle a sus compañeros de juego que volteen a ver al perro les dice: “dog” Sin embargo ellos al no comprender lo que él les dice, siguen jugando, y así pasan algunas otras ocasiones hasta que ahora en vez de decir “dog” dice “perro”, para su sorpresa en esta ocasión sus compañeros de juego voltean para buscar al perro. Ahora este pequeño comprende que para llamar la atención de sus compañeros tiene que decir “perro”, y así pasa lo mismo con diferentes palabras hasta que el niño crece un poco más y comienza a diferenciar un idioma del otro.

Ya que nuestro pequeño tiene un amplio vocabulario poco a poco empezará a aprender y utilizar la morfosintaxis de los idiomas, lo anterior se refiere a la manera en cómo se organizan y conjugan las partes de una oración de forma coherente. Un estudio realizado en niños hablantes del griego y español demostró que, a la hora de aprender la morfosintaxis de los idiomas, no lo hacen de manera diferenciada, más bien lo hacen de forma desorganizada y conjunta llegando a crear enunciados en el cual se mezclan la morfosintaxis de ambos idiomas. Un ejemplo de la investigación: una pequeña examinada dice a su mamá: Lo tienes que masar con los dientes, lo cual significa: lo tienes que masticar. Entonces “masar” ¿De dónde viene? Bueno Masar nace de la palabra griega “mazate” que en español significa masticar y de la conjunción del verbo masticar en su infinitivo masticar.

La oración traducida al griego tendría que ser: prepei na to MASATE me ta dontia sas La oración en español tendría que ser: lo tienes que MASTICAR con los dientes Sin embargo, lo obtenido por la combinación de ambas morfosintaxis es: lo tienes que MASAR con los dientes. Con el tiempo, la corrección y ayuda de sus padres o con quienes hable poco a poco comprenderá de manera subjetiva las reglas morfosintácticas de cada idioma.

Como conclusión podríamos decir que el super poder de todo bebé es: la capacidad que tiene de aprender o lograr cosas que para un adulto serían casi imposibles. Recordando que la adquisición simultánea o consecutiva de idiomas en el bebé se da de manera natural respetando siempre los hitos del desarrollo ya que no hay nadie que lo force a aprender y durante la adquisición de los componentes del lenguaje un bebé bilingüe se enfrentará a los mismos retos que el de un bebé monolingüe sólo con algunas diferencias.

Por último no está de más recordar que el desarrollo de cada pequeño es único por lo cual es normal que existan ciertas diferencias entre uno y otro, solo que, en caso de notar diferencias muy grandes, siempre es bueno acudir a un especialista que nos resolverá todas nuestras dudas.

BIBLIOGRAFÍA:

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