Beneficios del gateo en el desarrollo del bebé

Beneficios del gateo en el desarrollo del bebé

Gatear según el diccionario de la real academia española, significa “andar a gatas” o “dicho de otra manera andar con los pies y las manos en el suelo, como los gatos y demás cuadrúpedos”.

El gateo viéndolo como una etapa de la evolución motora en el bebé, es el resultado de la adquisición gradual de habilidades madurativas previas. El primer paso para lograr esta maduración es el fortalecimiento del sostén cefálico, el cual se adquiere a partir del 3° mes de vida, posteriormente sigue el control de tronco, estos se desarrollan a partir del 4°mes al igual que el rodamiento o giro, por otra parte la posición de sentado se adquiere a partir del 6°mes de vida; dicha habilidad les permite la exploración del medio que los rodea. El siguiente paso es la reptación o arrastre que aparece a partir del 6°-7° mes de vida, siendo esta la primera actividad funcional de desplazamiento del bebé, aprendiendo a transferir su peso entre las manos, el vientre y las rodillas. La adquisición de la posición en 4 puntos es el pilar básico para el desarrollo del gateo haciéndose presente entre el 8°-9° mes, y el gateo el cual se presenta entre el 7-10° mes de vida.

Aprender a gatear es una etapa específica del desarrollo psicomotor del niño, este periodo lleva implícito el descubrimiento de todo un mundo de sensaciones que todos los niños deberían experimentar.

Cada niño lleva su propio ritmo de desarrollo, en el que influyen diversos factores como peso, predisposición genética o fuerza muscular, es importante darle tiempo y ofrecerle la posibilidad física y las condiciones de espacio para que pueda desarrollarlo y practicarlo.

Son muchas las razones por las cuales debe fomentarse el gateo en los niños, ya que aporta beneficios a nivel, anatómico, motor, sensitivo, neurológico y de autonomía. Entre ellas las siguientes:

-Desarrolla el patrón cruzado que es la función neurológica que hace posible el desplazamiento corporal en equilibrio y coordinación. Este movimiento comprende el eje de las caderas y los hombros, al gatear se tonifican los músculos de los brazos, piernas, espalda y cuello, al igual que el fortalecimiento de articulaciones, que más adelante permitirán al niño mantener la columna recta en bipedestación (estar de pie).

-El gateo proporciona al bebé mayor capacidad respiratoria, que aumenta la oxigenación de su cerebro y facilita sus primeros balbuceos.

-Interconecta los hemisferios cerebrales, como consecuencia del desarrollo del patrón cruzado de desplazamiento corporal y equilibrio, que requiere la utilización coordinación de ambos lados del cuerpo. Importante también en actividades como saltar o montar en bici.

-Estimula el enfoque visual y la coordinación manual, ayudando al desarrollo correcto de la visión. El niño se desplaza cuando desea tomar algún objeto que le interesa y para ello ha de poner en marcha un proceso de coordinación ojo-mano.

-Estimula la convergencia y la acomodación ocular de cerca, que permiten saber a qué distancia está un objeto y focalización correctamente, clave para la lectura.

-Mejora la visión periférica que es la que nos permite orientarnos en él y estar informados de los movimientos en el entorno.

-Desarrolla la percepción temporal y espacial, al descubrir con su cuerpo los conceptos de velocidad y distancia, enseñándole a medir al mundo que los rodea.

-Colabora en el desarrollo de la planificación motora, al exigir al niño que se organice para conseguir las cosas y alcanzar determinadas posiciones. Fundamentalmente en la futura ejecución de habilidades motrices como subir escaleras o saltar.

-Desarrollo la estabilidad de los hombros y experimenta la sensibilidad táctil en las palmas de las manos y los dedos, controla la presión de su mano y recoge constantemente información que prepara la mano para posteriores actividades de mayor destreza manipulativa, como tomar un lápiz.

-Estimula la conciencia corporal y espacial, pues el niño se desplaza por distintos lugares, aportándole información sobre el tamaño y ubicación de su cuerpo en el espacio, conceptos importantes en el aprendizaje de la lecto-escritura.

-Desarrolla el sistema vestibular y el sistema propioceptivo, ambos nos permiten saber dónde está cada parte de nuestro cuerpo.

Una vez mencionado algunas de las bondades que el gateo nos brinda, se puede tener en claro, que moviéndose, el bebé obtendrá nueva información que captará con todos sus sentidos y eso consolida las bases que le permitirán después manejar el espacio mentalmente cuando tenga que resolver rompecabezas o identificar la dirección en la que se trazan las letras.

Esta libertad de movimientos potencializa su inteligencia, dado que le proporcionará los primeros problemas a solucionar: cómo hacer para pasar por sitios estrechos o difíciles, como subir escaleras u objetos que se le presenten al frente para conseguir un juguete o cómo organizarse para llegar a bipedestación.

Al igual que beneficia en la normalización del tono muscular, el gateo permite al niño entrenar los reflejos de caída que le libraran de muchos golpes cuando comience a caminar. Aprender a gatear, o colocarse en posición de hincado hasta ponerse de pie y andar requiere el desarrollo progresivo de habilidades que se presentan en el bebé como retos de aprender a dominar su cuerpo, conocer su entorno y desarrollar su inteligencia. No lo prives de este placer y ponte en el suelo a disfrutar con él.

BIBLIOGRAFÍA:

Schonhaut L, Álvarez J, Salinas P. El pediatra y la evaluación del desarrollo psicomotor. Rev Chil Pediatr. 2008; 79(1): 26-31.

Oldak, K., Oldak., D. (2015). Gateo revisión de la literatura médica. Revista mexicana de pediatría. 82 (4); 144-148.

Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española. 1. ª edición. Madrid: Espasa Calpe, 2006. Edición en cartoné.